Se suele sostener que el arte y la ciencia constituyen dos esferas de la cultura claramente diferenciadas, determinadas por motivaciones y por objetivos que no tienen nada que ver entre si.
En general, se puede decir que la raíz ancestral común a amabas actividades es la magia. Sin embargo se dice que la ciencia se constituye a partir de una tajante separación, esta ya ocurre en la antigua Grecia. Instalando como principio de apropiación científica de la realidad la indagación y el esclarecimiento racional. En el cual esta contenida la convicción de que la realidad tiene un peso objetivo, independiente de nuestros deseos, sentimientos y opiniones.
El arte mantiene un secreto vínculo con el suelo materno ancestral en virtud del privilegio soberano atribuyéndoles respuestas a los seres humanos en todas sus cualidades. Partiendo de estas diferencias, las relaciones entre ambas palabras son externas y muy distantes. Sin embargo en la historia se pudiera dar otra idea distinta. Basándose en que un grupo bosquejo podría reconocer 3 grandes etapas en la relación de arte y ciencia.
Primera etapa se solidariza la ciencia y el arte con el fin de descubrir la legalidad del espacio natural que revelan las percepciones y por configurar una imagen desde el punto de las capacidades humanas, basándose en la sentencia de Leonardo da vinci que acentúa que el arte es cosa mental, dando a conocer que no había porque haber individualidad, pudiendo haber una relación entre Ciencia y Arte subrayando el programa renacentista.
Segunda etapa abre el camino para determinar las zonas menos conocidas y menos controladoras de la subjetividad, donde las bellas artes son reconocidas como la producción desliberada de fenómenos que suscitan tales sensaciones, es decir que el arte constituye una esfera propia, vinculada a la sensibilidad y a la reflexión suelta, provista de sus características, a partir de aquí germina y florece la idea de una diferencia radical entre arte y ciencia.
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